Guerra entre la basura por un negocio millonario

La Ley de Residuos puede parecer inocua, blanca, limpia, ambiental y técnica. Sin embargo, la norma, aprobada el jueves en el Congreso, ha generado una guerra entre grupos de presión con pocos precedentes en el medio ambiente. A un lado, los partidarios de regresar en España al sistema de devolución de algún tipo de envase para recuperar el recargo que se colocará en el precio (la tradicional devolución del casco que estuvo en vigor durante décadas). Enfrente, los actuales sistemas de gestión de residuos. En medio, un botín de unos 500 millones de euros al año que sale del consumidor sin apenas control, según reconoce el Ministerio de Medio Ambiente. El resultado es una norma que no contenta a ninguno porque deja abierta la puerta a cobrar por los envases pero lo supedita a futuros estudios. La guerra no ha hecho más que comenzar.

Básicamente el sistema consiste en imponer un recargo en los envases más valiosos, como las latas de bebida (fabricadas con aluminio o acero). Al devolver las latas a una máquina que se encargaría de triturarlas el consumidor recuperaría ese recargo (25 céntimos por lata es la cifra más citada).

Los encargados de defenderlo han presentado estudios e incluso una encuesta a más de 2.000 personas sobre cómo los consumidores preferirían pagar más si de verdad se reciclara. La aplicación supondría un gran cambio en la vida cotidiana de millones de personas, pero a la vez generaría un residuo de valor y fácilmente reciclable y desaparecerían de parques y calles latas y otros envases porque tendrían un valor. Recoger una lata del suelo sería como recoger una moneda. Es lo que ha incentivado a los alemanes a convertirse en líderes europeos en la gestión de residuos: el 98% de los envases son recuperados con altos niveles de reutilización.

En contra, los actuales sistemas de gestión, Ecoembes, Ecovidrio, los fabricantes de latas, las patronales del pequeño comercio y las grandes superficies. Estos alegan que el sistema es muy caro, que les obligaría a destinar espacio a miles de máquinas, que perderían clientes, que el consumidor hará colas interminables ante las máquinas de envases y que los ciudadanos perderán dinero, porque por mucho que se recupere siempre habrá una fracción que no llegará a la máquina. Además, sostienen que el depósito sólo se aplicará a envases fácilmente reciclables pero que suponen un porcentaje pequeño del total.

Además, queda clara la opacidad de la actual gestión. ¿Cuánto cobran los productores? ¿Cuántos envases se reciclan en realidad? Ecoembes sitúa a España en el nivel exigido por Europa, pero los ecologistas han pedido a la UE que investigue las cifras porque no le cuadran los datos. Tanto el sindicato como los ecologistas lamentan que el Gobierno haya cedido a las presiones de los empresarios del sector.

Vía: EL PAÍS

 

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